El durazno no perdona. Su aroma es lo primero que se pierde cuando el jugo se concentra y se reconstituye, y por eso tantas bebidas de durazno saben a caramelo en lugar de a fruta. Envasar sin concentrado es la única forma fiable de evitarlo, y así se produce esta edición Asian Rabbit de 500 ml.
Proteger un aroma delicado
Los compuestos volátiles del durazno son frágiles, por lo que el proceso mantiene la carga térmica tan baja como permite la seguridad alimentaria. El resultado es una nota de salida floral y suave que llega a la lata en lugar de evaporarse antes.
Menos azúcar ayuda aquí más que en la mayoría de los sabores. Sin una carga dulce pesada que lo enmascare, el carácter del durazno tiene espacio para percibirse en el paladar.
Pensado para paladares del noreste de Asia
El durazno tiene un peso especial en Corea, Japón y Taiwán, donde se percibe como un sabor premium y no infantil. Eso lo convierte en una opción natural para un pack de regalo del Medio Otoño dirigido a consumidores adultos.
El diseño Asian Rabbit refuerza ese posicionamiento. La ilustración y la paleta cálida encajan en la presentación en cestas y cajas de regalo sin parecer infantiles.
Especificaciones de exportación
La lata de aluminio garantiza una exclusión total de luz y oxígeno, algo que importa más para el durazno que para los cítricos más robustos. La vida útil es de 24 meses, lo que deja margen de planificación para el flete marítimo y la aduana.
La producción está certificada con FSSC 22000, HACCP e ISO 22000. La capacidad llega a 20.000 cartones al día, los pedidos de prueba comienzan en 500 cartones y el plazo de entrega es de 15 a 30 días.
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